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Hígado graso y testosterona: por qué muchos hombres se sienten cansados y pierden energía

  • Foto del escritor: Dra. Antonia León Kattan
    Dra. Antonia León Kattan
  • 9 ene
  • 3 Min. de lectura

En los hombres, el hígado graso no es solo un hallazgo en una ecografía ni un problema aislado del hígado. Es una manifestación de alteraciones metabólicas profundas que pueden afectar directamente la testosterona, la energía diaria, la masa muscular y el control del peso, incluso cuando los exámenes hormonales se encuentran dentro del rango normal. Esta relación entre hígado graso y testosterona explica por qué muchos hombres presentan síntomas metabólicos y hormonales a pesar de resultados de laboratorio aparentemente normales.


Muchos pacientes consultan por cansancio persistente, baja de energía, dificultad para bajar de peso o disminución del rendimiento físico, sin sospechar que el origen del problema puede estar en el metabolismo hepático y no únicamente en las hormonas sexuales.

La relación entre el hígado graso, la testosterona y el metabolismo masculino


Durante mucho tiempo se pensó que el hígado graso era solo un problema “del hígado”. Hoy sabemos que forma parte de un trastorno metabólico más amplio que afecta múltiples funciones del organismo, incluido el equilibrio hormonal en los hombres.


El hígado cumple un rol central en el metabolismo de las hormonas. Cuando está afectado por acumulación de grasa e inflamación, su capacidad de regular este equilibrio se altera, impactando directamente la testosterona activa.

¿Qué es el hígado graso metabólico (MASLD)?


El hígado graso, actualmente denominado MASLD (Metabolic Associated Steatotic Liver Disease), corresponde a la acumulación de grasa en el hígado asociada a alteraciones metabólicas, entre ellas:


  • Sobrepeso u obesidad

  • Resistencia a la insulina

  • Alteraciones del colesterol y los triglicéridos

  • Consumo regular de alcohol, incluso en cantidades consideradas moderadas

Comparación entre hígado sano y hígado graso, mostrando los cambios estructurales asociados a la enfermedad hepática grasa en hombres

Este cuadro genera inflamación hepática crónica y altera funciones clave del organismo, transformándose en una señal temprana de desequilibrio metabólico.


¿Cómo el hígado graso afecta las hormonas masculinas?


Cuando el hígado está infiltrado por grasa e inflamación:


  • Disminuye su capacidad de eliminar estrógenos

  • Aumenta la conversión de testosterona en estradiol

  • Se altera la comunicación hormonal entre el cerebro y los testículos


El resultado es una disminución funcional de la testosterona, incluso cuando los exámenes de laboratorio parecen normales. Esto explica por qué muchos hombres presentan síntomas típicos de testosterona baja sin cumplir criterios clásicos de hipogonadismo.

Síntomas frecuentes en hombres con hígado graso


En la práctica clínica, los hombres con hígado graso metabólico pueden presentar:


  • Cansancio persistente

  • Disminución de energía y rendimiento físico

  • Dificultad para bajar de peso

  • Pérdida de masa muscular

  • Disminución del deseo sexual

Hombre adulto con expresión de cansancio y baja energía, asociado a alteraciones metabólicas y hormonales masculinas

No se trata de un problema testicular primario, sino de un desequilibrio metabólico-hormonal.


El rol del alcohol en el desequilibrio hormonal masculino (aunque sea "moderado")


El alcohol potencia este proceso por varios mecanismos. Aumenta la grasa hepática, incrementa la inflamación del hígado, favorece la conversión de testosterona en estrógenos e interfiere con la señal hormonal normal del organismo.


Incluso consumos considerados sociales o moderados pueden tener un impacto relevante cuando existe hígado graso.


¿Se puede revertir el hígado graso y recuperar la testosterona?


La buena noticia es que, en muchos casos, este proceso es reversible. Al mejorar el metabolismo, el eje hormonal masculino puede recuperarse de forma espontánea, sin necesidad de tratamiento hormonal.


Las medidas más efectivas incluyen:


  • Reducción o suspensión del consumo de alcohol

  • Pérdida del 5–10% del peso corporal

  • Alimentación antiinflamatoria

  • Actividad física regular, especialmente ejercicios de fuerza

  • Mejora del descanso y manejo del estrés


Con estas estrategias, los niveles hormonales pueden mejorar en semanas o pocos meses, junto con la energía, la composición corporal y el bienestar general.

El hígado graso no es solo un problema del hígado. Es una señal de alerta metabólica que impacta directamente en las hormonas masculinas, la energía, la salud sexual y la calidad de vida.


Detectarlo y abordarlo a tiempo permite revertir el proceso y recuperar el equilibrio metabólico-hormonal desde un enfoque de medicina preventiva.


Dra. Antonia León, médico internista especialista en obesidad y diabetes, autora del artículo sobre salud metabólica

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